Desde que me inicie como docente siempre he trabajado con jóvenes del nivel medio superior o superior, 31 años en los que he visto como cambian las modas, el uso de las palabras, las formas de comunicación, los patrones de conducta, las muestras de disciplina e indisciplina, más se han conservado constante los sueños, ilusiones, esperanzas y expectativas de una vida mejor, estoy segura de que es en esta etapa de la vida de los humanos cuando se toman las decisiones contundentes del futuro y me agrada acompañarlos justo en este periodo.
El ver profesionistas exitosos, padres de familia responsables, empresarios animosos, empleados orgullosos que pasaron por mis aulas es la principal fuente de satisfacción que tengo de ser docente.
También es importante expresar que la docencia ha sido mi modus vivendi sin lujos pero con muchas comodidades, pero sobre todo con dignidad y reconocimiento social dentro de mi comunidad.
La docencia me ha permitido crecer profesionalmente de manera constante, otro motivo más para sentirme satisfecha y orgullosa de ser maestra, aunque también me recrimino en algunas ocasiones el no haber podido hacer mejor mi trabajo cuando me encuentro frente a jóvenes que no desean o no pueden aprovechar la oportunidad de terminar o continuar sus estudios, en los últimos años me mortifica el fenómeno de la migración hacia el país del norte, muchos de nuestros jóvenes, algunos excelentes, se marchan, me duele que la mejor mano de obra se ausenta de nuestras comunidades, seguramente esto tendrá repercusiones en el mediano plazo, es ahí donde deberemos redoblar esfuerzos para que los que se queden deseen ser mejores y construyamos todos apoyándonos un mejor futuro para los que nos quedamos.
viernes, 12 de diciembre de 2008
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